Tras la lectura del texto “lengua y comunicación: tres décadas de cambio” de Álvaro García Santa- Cecilia he llegado a la conclusión de que la lengua al igual que el hombre es un ser vivo, que nunca deja de moverse, cambiar, evolucionar y adaptarse. Estos cambios se reflejan en el ámbito de la enseñanza a través de los diferentes enfoques y métodos, que han ido apareciendo con el objetivo inconcluso de unificar y marcar la manera de impartir la enseñanza de idiomas extranjeros. El texto nos habla de la evolución que se produce en un margen temporal de 30 años, que separan la publicación del Threshold Level en 1975, al actual Marco de referencia.
En un comienzo los métodos y enfoques de enseñanza se caracterizaban por una enseñanza autoritaria por parte del profesor, un profesor con poca o casi ninguna libertad en cuanto a contenidos y a forma de explicar, y por otro lado, un alumno pasivo que se dedicaba a repetir de forma mecánica unas normas y estructuras gramaticales. Poco a poco estos métodos han ido evolucionando gracias a la interconexión que se van produciendo entre las esferas de la pedagogía y la psicología, interconexión entre diferentes disciplinas, y que a partir de los años 70, comienzan a considerar al usuario de la lengua como miembro de una sociedad, influido por su entorno y por su situación personal concreta.
Es a
partir de este momento cuando se produce un gran cambio en el ámbito de la
enseñanza de idiomas. El papel protagonista le corresponde al alumno, y es
entorno a su persona y sus necesidades, como se debe de organizar el
aprendizaje. Este nuevo papel protagonista relega al profesor a una posición de
mero intermediario entre el alumno y su aprendizaje, se convierte en un ser más
“cercano”, “accesible” y mucho más flexible en cuanto a lo que a planificación
y estructuración de contenidos se refiere. Aparece en este momento un deseo por
conocer y analizar las variables
individuales de cada alumno y ver cómo estas afectan a su estilo y
velocidad de aprendizaje, y junto con ellas el concepto “autonomía” del
aprendizaje, que durante mucho tiempo será tema de debate y estudio.
Esta
evolución también se aprecia en las actividades, anteriormente basadas en la
repetición de unas determinadas estructuras gramaticales y en la actualidad en
la comunicación, el llamado enfoque comunicativo. El eje en el que se basa la enseñanza
de lenguas extranjeras en la actualidad
es: la comunicación. La comunicación
como medio que permite a los estudiantes a convertirse en miembros de una
sociedad con unas tareas a realizar, en el que el uso de la lengua aprendida es
el único medio para participar en los intercambios comunicativos. A raíz de la
existencia de una sociedad se hace patente la necesidad de tener presentes los
aspectos sociales, culturales, políticos,
económicos e históricos, que condicionan el aprendizaje de una lengua
extranjera. Hay una frase del texto que resume perfectamente esta idea:
“aprender una lengua supone un enriquecimiento, en la medida que permite
adquirir una nueva personalidad social”.
Personalmente
pienso que esta evolución continuara y será imposible llegar a un método u
enfoque único e infalible para todos los estudiantes de una lengua extranjera.
Me baso fundamentalmente en la idea de que cada uno es único y esta
condicionado por factores externos de una manera particular, por lo que su
aprendizaje será diferente al de los demás. Sin embargo creo que los avances de
los últimos años en la pedagogía acercándose al aspecto humano de los
estudiantes, supone un gran avance en esta búsqueda de un método lo más
universal posible.
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